La rabia y la pena se mezclan a tal punto que no sabes diferenciarlas y sin más ni más terminas llorando, por ambas... Cuando cierras los ojos cuesta un poco que aparezca su rostro dibujado, su voz se hace inaudible en la memoria, y pones la primera canción.
Miras el celular por lo menos una vez cada cinco segundos y vuelven a diferenciarse los dos principales sentimientos, el primero se hace presenta y borras su nombre en la búsqueda, cierras las puertas de los lugares donde pudiese buscarse, si es que quisiese y vuelves a poner la misma canción, ya que esa mantiene el clima que quieres en ese momento.
Miras a tu alrededor y piensas... hace cuánto tiempo que no está.
Hay palabras que sin quererlo se han borrado de tus labios, quedan enterradas en los recuerdos, en el ayer, en hace una semana o quizás hace un mes.
Hay una canción que habla de amor... habla de lo que sientes en este mismo instante, pero quizás no, quizás no es de amor de lo que quiero hablar, quizás ya no, quizás el tal vez llegó más rápido que tu y te dejó fuera.
Poco a poco te dejo de extrañar, poco a poco olvido tu nombre, tu número de teléfono, tu dirección.
Lo primero que se olvida son algunos de nuestros 611 días juntos, por decir, qué hicimos este día el año pasado? estuvimos juntos? sentía lo mismo que ahora? esa es la única respuesta que sí puedo responder... pero aún no decido si responderla con la canción o con el silencio.
El primer paso para olvidar es el silencio, aquellos que me das cuando te canto canciones de amor, aquellos que estoy acostumbrada a recibir, aquellos que hacen añicos el corazón más de lo que en cada canción...
Puedo mirar hacia otra parte... mi rostro de vos cierra los ojos.
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